Jesús es suficiente como: Sanador y Salvador. – Parte I

Lucas 5:17-26

Introducción.

En la historia de la Iglesia la declaración de “Solus Christus”, fue determinante para la fe de la Iglesia. Solo Él es el salvador. No hay otros a los que se pueda o deba recurrir. Tal y como enseña la Biblia.

1° Timoteo 2:5 “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre”.

El Cristianismo primitivo así como el protestantismo del siglo XVI, tuvieron como confesión de fe que solo Jesucristo es el único mediador entre Dios y el hombre, y que no hay salvación por medio de ningún otro. Este aspecto fundamental ha de ser enseñado por la iglesia contemporánea y en particular a los nuevos miembros de la Iglesia. Debido al problema religioso-cultural existente.

En la religión tradicional se insiste en co-salvadores y de distintos mediadores delante de Dios. Pero aún en diversos grupos evangélicos, existe una interpretación errada de una salvación por obras. Es por ello que se hace necesario enfatizar que la salvación no depende de ningún otro, sino, solo en Jesús. También es necesario enseñar que la salvación de Jesús es solo por gracia y a través de la fe. Esta salvación es integral, pues no se trata solamente de la salvación de las almas, sino de la integralidad de la vida de la persona.

El enfoque de esta predicación es presentar el evangelio a través de esta historia de vida donde vemos que estos hombres ponen su fe en Jesús. Y que la salvación-sanación es parte de un mismo evento de parte de Jesús. Esta salvación-sanación que Jesús da a los que creen tiene como propósitos restaurar la relación rota con Dios por causa del pecado, pero también restaurar las relaciones en las que está inmersa la persona, sean estas religiosas, sociales o familiares. La salvación que Jesús da a los que creen en Él es también integradora.

  1. Jesús como sanador y salvador.

¿Que estás dispuesto a hacer por tú salud? Me ha tocado ver y escuchar grandes testimonios de solidaridad y apoyo cuando un familiar se enferma. En ocasiones la actitud de apoyar a quien está enfermo llega a involucrar a los amigos e incluso a muchas otras personas que no forman parte de la familia ni de los amigos, pero que se ven entusiasmados para ayudar al ver la actitud de la familia e incluso del enfermo en su empeño por recuperar la salud.

En otros casos las personas y la familia están dispuestos a gastar todos sus recursos para obtener la salud. Llegan a vender sus propiedades o simplemente llevarlas al empeño. Ellos saben que “la salud no se compra”, pero están dispuestos a hacer todo lo que les sea posible para recuperarla. Si es necesario hacer rifas, colectas, bingos, etc. lo van a hacer. Y si es necesario viajar para ir al mejor hospital, conseguir al mejor médico posible, las personas están dispuestos a hacerlo.

Cuando se trata de la salud, parece que todo remedio es bueno. Se empieza yendo al médico pero después se busca una segunda y tercera opinión. Al ponerse las cosas más complicadas habrá algunos que no dudarán en recurrir a las medicinas alternativas y en casos extremos estarán dispuestos a probar cualquier remedio que les venga a mano con la esperanza de sanar.

En la búsqueda de la sanidad parece que no hay límites pues al tiempo que se van probando y desechando tratamientos médicos, se va optando por el mundo de lo espiritual. En este terreno las opciones como en la medicina pueden ser variadas dependiendo la tendencia religiosa de las personas. En algunos casos no dudarán en echar mano desde el curandero, hasta las promesas a determinada deidad con tal de obtener la tan ansiada salud. Habrá quienes en su desesperación comprometerán no solo su ser físico sino aún la integridad de su alma en la búsqueda de la salud ya sea personal o del ser querido.

Ante todo este tipo de búsquedas habría que recordar que la vida y la salud, dependen solamente de Dios, tal y como Jesús lo explico.

Juan 5:21 “Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida”.

En la búsqueda de salud, al primer lugar donde debemos de ir, es a Jesús. Pues Él es el autor de la vida;

Hechos 3:14-15 “Mas vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diese un homicida, y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos”.

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